domingo, 22 de noviembre de 2009

Fine and Mellow (Ella Fitzgerald)


Creo que ni Fitzgerald ni el propio Norman Granz (su productor), llegaron a imaginar el resultado final de este disco.
Después de todo, cuando un lee los créditos de los músicos que acompañan a Ella, se pueda esperar cualquier cosa, desde un escaparate constante de virtusismo y talento, monólogos musicales de suma trascendencia para la comunidad jazzera. Pero no. Lo que uno encuentra en este disco es más importante que lo anterior, es un ejemplo extraordinario para demostrar que la genialidad de la música (y la vida en general) está en la integración de sus elementos.
En este disco no hay solos impresionantes, ni reformulaciones armónicas inesperadas, ni aspectos rítmicas vanguardistas, ni soniditos raros; sólo hay 8 geniesillos que se preocuparon por hacer un disco con "Onda"

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