sábado, 28 de noviembre de 2009

Impressions on Chopin's nocturnes (Jacques Loussier)


Cada cosa en esta tierra, tarde o temprano, tendrá algo que decir.
A medida que uno se va distanciando más de los lenguajes concretos, aquellos donde decir árbol, pie o agua, constriñe el alcance de su imagen a espacios de tiempo y forma, las otras conversaciones (las que uno tiene con los días ya gastados, la ciudad y las cosas rotas que nadie tira) van cobrando nitidez.
Así, después de un rato, uno se puede saltar el protocolo de enunciar "hambre" para reconocerla a un costado; o frío, para escucharlo merodear en la ventana, y podemos comenzar a saldar las cuentas con esa cosa callada que sale de algún lado para que la miremos con los oídos y con las manos, o con el vientre, aunque sólo sea a través de un piano, en la oscuridad.

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